A primera vista, Jasón, el del Vellocino de Oro, parece uno de los
mejores héroes de la mitología clásica. Comparado con Teseo, asesino, violador
y compañero totalmente indigno de confianza, o con Hércules/Heracles, o con la
mayoría de los demás, quizás sea simplemente el mejor. Hasta que uno se fija en
cómo trató a las mujeres con las que se casó.
Su primera esposa está casi olvidada: Hipsípila , reina de Lemnos, una
hermosa isla griega conocida hoy por sus magníficas playas de arena. Según la
mitología, Lemnos tuvo una historia turbulenta. Sus mujeres habían descuidado
el debido culto a Venus/Afrodita, por lo que la diosa hizo que sus maridos las
rechazaran. En venganza, las mujeres decidieron matar a los hombres, dejando la
isla poblada solo por mujeres. Hubo una excepción: Hipsípila perdonó la vida a
su padre, originalmente el rey, metiéndolo en un gran cofre de madera y
arrojándolo al mar. El rey Toas fue rescatado, e Hipsípila lo puso a salvo en
secreto.
Justo cuando la situación de las mujeres de Lemnos se tornaba
preocupante, aparecieron Jasón y sus cincuenta apuestos argonautas. Quizás se
había corrido la voz de que serían bien recibidos. Desde luego, parecieron
disfrutar de su visita y no tuvieron mucho tiempo para enviar postales a sus
familias explicando lo que hacían. Jasón, como correspondía a su estatus, fue
recibido por la reina Hipsípila con tal hospitalidad que se casaron y ella,
posteriormente, dio a luz a gemelos.
Pero Jasón y los Argonautas tenían una misión en Cólquida, y una vez que
se hizo evidente lo fructífera que había sido su estancia en Lemnos, zarparon
en busca del Vellocino de Oro.
Jasón conoció entonces a Medea, la hechicera hija del rey Etes, quien le
ayudó a superar una serie de pruebas, culminando con el sueño del monstruo que
custodiaba el Vellocino de Oro y el cumplimiento de su misión. El rey Etes
incumplió su promesa a Jasón, por lo que el héroe huyó con el Vellocino de Oro
y Medea, casándose con ella bígama de camino de regreso a Tesalia.
Cuando Hipsípila se entera de esto, comprensiblemente no se muestra
impresionada. Es en este punto donde Ovidio imagina, en la sexta carta de sus
Heroidas, a Hipsípila escribiendo a Jasón.
El mito clásico
suele escribirse desde la perspectiva de los vencedores, de aquellos héroes que
navegan los mares y conquistan vellocinos de oro; sin embargo, en la Heroida
VI, Ovidio cede la palabra a las voces confinadas en la costa.
La epístola de Hipsípila
a Jasón es mucho más que el lamento de una amante abandonada; es un campo
de batalla simbólico donde colisionan la legitimidad conyugal y la alteridad
bárbara encarnada por Medea. Este análisis explora la densa red de símbolos
y estrategias retóricas que articulan el poema, analizando cómo el trágico
pasado de la isla de Lemnos opera como una amenaza latente de violencia
femenina. A lo largo del texto, se evidenciará cómo la aparente vulnerabilidad
de la reina se transforma en un poderoso discurso judicial que desmitifica la
épica y anticipa, con una escalofriante ironía trágica, la inminente
destrucción del héroe.
La Carta VI de
las Heroidas de Ovidio está escrita desde la perspectiva de Hipsípila,
reina de Lemnos, dirigida a Jasón. El análisis mitológico y simbólico de
este poema elegíaco revela una profunda subversión del género épico.
1. El marco
mitológico y el contexto intertextual
Ovidio sitúa la
epístola justo después de que Jasón ha regresado con éxito a Tesalia tras
conseguir el Vellocino de Oro. En lugar de escribirle a Hipsípila, Jasón ha
regresado acompañado por su nueva esposa, la hechicera Medea.
El mito previo
(presente en las Argonáuticas de Apolonio de Rodas) dictaba que los
Argonautas habían pasado por la isla de Lemnos, un lugar habitado exclusivamente
por mujeres que habían asesinado a todos los varones de la isla por
infidelidad. Hipsípila fue la única que perdonó a su padre, el rey Toante,
escondiéndolo. Tras acoger a Jasón, concibió hijos gemelos con él bajo promesas
de eterna fidelidad.
2. Análisis
simbólico
- La antítesis entre la esposa legítima y
la bárbara exterior:
Hipsípila construye su identidad en torno a la legitimidad romana de las
virtudes matrimoniales (esposa, reina legítima, madre de herederos
directos). Contrasta esto de forma violenta con Medea, a quien califica de
barbara (extranjera), bruja y envenenadora. El Vellocino de Oro, en
lugar de ser un símbolo de gloria heroica, se convierte para ella en un
botín manchado por el crimen de una extranjera.
- El crimen de Lemnos como amenaza latente: El símbolo más potente de la carta es el
pasado de Lemnos. Hipsípila se presenta como la "mujer piadosa"
(Thoantias, la hija que salvó a su padre), distanciándose del
asesinato en masa cometido por sus súbditas. Sin embargo, a medida que la
ira avanza en la carta, el subtexto cambia: le recuerda implícitamente a
Jasón que ella lidera a un ejército de mujeres que ya saben lo que es
masacrar hombres por traición.
- La profecía y la ironía trágica (Ira): Hipsípila lanza una maldición final
sobre la pareja. Le desea a Medea que experimente el mismo abandono que
ella sufre y que asesine a sus propios hijos y a la futura nueva esposa de
Jasón. Para el lector de Ovidio, esto produce una intensa ironía
trágica: la maldición predice con exactitud milimétrica el destino del
mito de Medea (quien matará a sus hijos con Jasón y a Glauce). Su despecho
la hace mimetizarse con su enemiga; llega a exclamar "¡Yo misma
debería ser una Medea para Medea!" (Medeae Medea forem!).
3. La
deconstrucción del Héroe
Simbólicamente,
Ovidio utiliza a Hipsípila para desmantelar la categoría del héroe épico
tradicional. El Jasón de la Heroida VI no es un navegante valiente
impulsado por el destino, sino un hombre subordinado:
- Hipsípila argumenta que las hazañas de
Jasón (domar a los toros de fuego y someter a la serpiente) no fueron
mérito suyo, sino de los brebajes mágicos de Medea.
- Despoja a Jasón de su autonomía varonil
al retratarlo como un hombre sumiso al "yugo" de una hechicera.
Recontextualiza la épica bajo los términos de la elegía amorosa romana: el
gran conquistador es, en realidad, un mentiroso e infiel (fallax y perfidus).
Ovidio despliega
en la Heroida VI una brillante maestría en la retórica de la
persuasión y el lamento, adaptando las técnicas de los discursos judiciales
y políticos de Roma (la suasoria y la controversia) al ámbito de
la poesía amorosa.
A continuación,
se detallan los recursos retóricos específicos que utiliza para
construir la voz de Hipsípila:
1. Recursos
Organizativos y Judiciales
- La Captatio Benevolentiae
Invertida: En lugar de
ganarse el favor de Jasón con halagos, Hipsípila inicia la carta
reprochándole de forma cortante que se enteró de su regreso por los
rumores del pueblo y no por él. Usa esta frialdad inicial para
posicionarse moralmente por encima de su receptor.
- La Narratio Sesgada (Reescritura
del Mito): Relata la
expedición de los Argonautas de manera selectiva. Minimiza las hazañas
heroicas de Jasón y maximiza la intervención de Medea para presentarlo a
él como un cobarde y a ella como una víctima despojada de su honra.
2. Figuras de
Dicción y de Pensamiento
- Apostrofe Doloroso: Hipsípila interrumpe constantemente su
discurso para dirigirse directamente a Jasón, a Medea o a sus propios
sentimientos. Esto rompe la monotonía epistolar e introduce una fuerte
carga dramática:
"¡Ay, Jasón!
¿Dónde están tus promesas? ¿Dónde los lazos conyugales?"
- Antítesis Violenta: Enfrenta de forma sistemática conceptos
opuestos para marcar distancias morales entre ella y su rival. Las
antítesis más marcadas son:
- Piedad (Pietas)
frente a Impiedad (Impietas): Ella salvó a su padre; Medea despedazó a su propio hermano.
- Legitimidad
frente a Hechicería: El
amor de Hipsípila es puro y conyugal; el de Medea está construido con
venenos, hierbas mágicas (herbae) y encantamientos (cantus).
- Ironía Trágica y Sarcasmo: Utiliza la burla hiriente para golpear
el orgullo de Jasón. Le recuerda que el gran "héroe" ahora le
pertenece a una mujer bárbara:
"Ella te
sumerge en el miedo... Tu herencia no es la gloria, sino el sometimiento a una
bruja".
3. Recursos de
Amplificación y Emoción
- Preguntas Retóricas Acumulativas: Hipsípila bombardea a Jasón con
preguntas que no buscan respuesta, sino acorralarlo emocional y
lógicamente. Al acumularlas, crea un ritmo asfixiante que imita un llanto
desesperado o un interrogatorio judicial.
- Anáfora (Repetición al inicio): Repite palabras clave para enfatizar la
traición. La repetición de pronombres y conectores subraya la fijación
obsesiva del personaje con el engaño sufrido.
- La Execración (Maldición Final): La carta culmina con una profecía que
funciona retóricamente como un clímax emocional. Ovidio utiliza la execratio
para que Hipsípila decrete el futuro trágico de Medea y Jasón,
transformando su dolor lírico en un arma destructiva.
La manipulación retórica
que Ovidio pone en boca de Hipsípila opera como un desmantelamiento
sistemático del heroísmo épico tradicional. En la tradición de la Épica
(como en Apolonio de Rodas), el héroe se define por su kleos (gloria),
su autonomía, su favor divino y su valentía física.
Hipsípila utiliza
las herramientas de la retórica judicial romana para reescribir la expedición
del Vellocino de Oro, transformando a Jasón de héroe en un antimodelos de la
masculinidad y la virtud romana. Este cambio se articula a través de tres
ejes simbólicos fundamentales:
1. La
transferencia del mérito heroico (La castración simbólica)
El ataque más
letal de Hipsípila contra la imagen de Jasón consiste en arrebatarle la autoría
de sus propias hazañas. En la retórica clásica, esto se conoce como la
privación del mérito. Hipsípila argumenta que los toros que escupían
fuego no fueron domados por la fuerza de Jasón, y que la serpiente insomne no
fue vencida por su espada:
- El argumento retórico: Todo lo logró Medea a través de pociones
y hechizos.
- El efecto simbólico: Jasón queda reducido a un mero títere o
actor secundario en su propia epopeya. Al transferir la agencia heroica a
una mujer (y además, extranjera), Ovidio subvierte la jerarquía de
género de la épica. Jasón ya no es el conquistador; es el objeto
conquistado por las artes de una maga.
2. De Héroe de
la Épica a Falso Amante de la Elegía
En la literatura
romana, el peor pecado de un hombre libre no era la falta de fuerza física,
sino la pérdida de la palabra dada (fides). Hipsípila juzga a
Jasón bajo las leyes del derecho civil y moral romano, no bajo el código de la
guerra:
- El uso de adjetivos denigrantes: Lo llama repetidamente fallax
(engañoso) y perfidus (traidor).
- Inversión de roles: El héroe épico suele abandonar a las
mujeres porque el "deber superior" o el destino lo llaman (como
Eneas abandonando a Didone). Pero Jasón no abandona a Hipsípila por un
mandato divino; la abandona por conveniencia o sumisión ante otra mujer.
Esto lo degrada al estatus de amator (amante) infiel de la poesía
elegíaca, un hombre sin honor que no sabe mantener sus pactos políticos ni
sagrados.
3. El
sometimiento al "Yugo" Bárbaro
Para el público
romano de Ovidio, la sumisión de un hombre ante una mujer extranjera y oriental
evocaba inmediatamente el fantasma histórico de Marco Antonio y Cleopatra.
Hipsípila explota este sesgo cultural mediante la retórica de la humillación:
|
Concepto Épico Tradicional |
La Reescritura
Retórica de Hipsípila |
|
Jasón el Conquistador |
Un hombre
sumiso que "lleva el yugo" de una hechicera (dotata est coniuge
captive / "está dotado de una esposa cautivadora"). |
|
El Vellocino
como Trofeo de Gloria |
El precio de la
venta de su libertad y de su honor a una asesina. |
|
El regreso del
Líder Argonauta |
El regreso de
un hombre asustado que necesita la protección de los venenos de Medea para
sobrevivir. |
Conclusión: El
héroe desmitificado
A través de la
voz de Hipsípila, Ovidio demuestra que el heroísmo es una construcción
narrativa. Al cambiar el punto de vista del narrador omnisciente de la
épica al de la víctima abandonada en la costa, los monstruos vencidos dejan de
ser pruebas de valor y pasan a ser pruebas de la dependencia del héroe. Al
final de la carta, Jasón ya no es el líder de los Argonautas; es un hombre
débil, atrapado entre el peligro latente de las mujeres de Lemnos que traicionó
y los peligrosos poderes de la bruja con la que duerme.
Al final del día,
la Carta VI de las Heroidas nos demuestra que la línea que separa
a un héroe de un cobarde depende enteramente de quién esté contando la
historia. Mientras que la épica tradicional coronó a Jasón con laureles
de gloria, la pluma de Ovidio —a través de la implacable voz de Hipsípila—
le arrebató la máscara para revelar la verdad incómoda que la mitología nos
había ocultado: que detrás del gran conquistador del Vellocino de Oro solo
había un hombre débil, asustado y subordinado al poder de una hechicera.
Hipsípila no solo
desahogó su despecho en pergamino; ejecutó un juicio retórico perfecto. Logró
demostrar que las grandes hazañas no siempre nacen de la valentía, y que el
verdadero poder de permanencia no lo tienen las espadas, sino las palabras de quienes
sobreviven a la traición. Con su brillante ironía trágica y sus maldiciones
proféticas, la reina de Lemnos se aseguró de que la posteridad recordara a
Jasón no como el audaz líder de los Argonautas, sino como el hombre que rompió
sus promesas.
Imagen: Jean
Pichore, Miniatura en Heroidas de
Ovidio (c. 1510).
Dra.
Margarita Díaz de León Ibarra


